martes, 1 de septiembre de 2009

La píldora del día después es abortiva

A partir de este mes de septiembre que hoy comienza, la píldora poscoital, la famosa píldora del día después, comenzará a venderse en las farmacias sin receta médica, a cualquier mujer que la solicite, sin límite de edad. En el folleto informativo que se entregará con la píldora, Sanidad intenta reducir sus efectos secundarios al mínimo, presentándolo como un medicamento carente de riesgos. Sin embargo, no es esto de lo quiero hablar hoy, sino de otro punto del folleto en el que se afirma que la píldora “es un medicamento hormonal que impide o retrasa la ovulación y en la mayoría de los casos evita el embarazo, pero nunca lo interrumpe. Esta píldora no es abortiva”.

Nada tendría que objetar a esta última afirmación –creencias personales al margen- si no fuera porque es completamente falsa. La píldora del día después es abortiva, interrumpe el proceso de gestación de un nuevo ser humano, que tiene su comienzo en el momento de la fecundación. Este medicamento presenta tres acciones. La primera impide que el óvulo fecundado se implante en el útero, la segunda reduce la velocidad de los espermatozoides y la tercera adelanta o retrasa la menstruación. Es esta primera acción la que impide que una nueva vida, el óvulo fecundado, continúe con su proceso normal de desarrollo y consigue que se produzca un aborto.

Que la píldora del día después presenta también un efecto abortivo no es algo nuevo para mí ni para mucha gente que conoce el tema. Sin embargo, hace ya cerca de un año, cuando me dio por participar en un foro sobre el aborto, me tomé la molestia de investigar este tema en Internet y publiqué el siguiente trabajo que ahora comparto con todos vosotros. Es un poco largo, pero espero que sea de vuestro interés.



Cuando mantengo que la píldora del día después es abortiva no me estoy inventando nada, tengo los datos suficientes para afirmar algo así. No empezaría un debate de este estilo si no contara con la suficiente documentación para avalar mi postura. En ningún momento pretendo alarmar a nadie, y menos engañar; solamente concienciar a las mujeres que toman estas pastillas y no son conscientes de lo que de verdad ocurre en su interior, en el útero materno. A las partidarias del aborto, a las que abortan y toman pastillas abortivas sabiendo lo que hacen, imagino que todo este asunto en el fondo les dará igual.

El Instituto de Bioética de la Facultad de Posgrado en Ciencias de la Salud, de la U.C.A., ha emitido el siguiente dictamen:

“Desde el punto de vista técnico, este fármaco provoca una alteración en el transporte tubárico y también una des-sincronización en la maduración del endometrio según lo informa el mismo laboratorio que elabora y comercializa estas píldoras. Esto significa que el efecto buscado es inhibir la habilidad del endometrio para la anidación del embrión humano. Si la píldora es tomada en el período periovulatorio, impide el normal desarrollo y progreso del embrión humano, lo que elimina las posibilidades de supervivencia de dicho embrión, que ya está presente.

Durante todo el ciclo menstrual, dos eventos importantes se producen en el sistema genital de la mujer: la maduración y salida de un óvulo del ovario, con el objeto de que sea fecundado, y la preparación del endometrio uterino para la anidación del bebé. El endometrio está en su mayor nivel de receptividad en el período posovulatorio, de tal manera que, si existe la fecundación, esta receptividad será máxima, facilitando naturalmente el proceso de desarrollo del embrión. La implantación (sin duda una etapa importante en este proceso, pero una etapa más) se produce entre el quinto y el noveno día después de la fertilización. A este evento del desarrollo embrionario y de la maduración del endometrio, se lo llama sincronización y es un proceso natural in vivo, porque ambos factores se dan bajo los efectos de las mismas hormonas.

El levonorgestrel (droga especialmente usada para la píldora de la que hablamos) altera la receptividad del endometrio impidiendo que el embrión siga su desarrollo y pueda implantarse, ya que a la mucosa uterina se la altera de forma tal que le faltan vasos sanguíneos, consistencia (esponjosa) y espesor. Así, el “terreno” no es apto y la implantación no es exitosa, lo que provoca la muerte del embrión. Ésta es entonces la acción abortiva del levonorgestrel, que, por lo precoz de la misma, seguramente pasará inadvertida a la madre.

Finalmente, en otras palabras:

1) Si todavía la mujer no ha ovulado en el momento de ingerir la droga, ésta podría detener el proceso de maduración del óvulo y no habrá fecundación.

2) Si la mujer está en la ovulación o muy próxima a la misma, y efectivamente se produce la fecundación, la droga actúa sobre el endometrio no permitiendo que se desarrolle, que se ponga en condiciones para que se implante el embrión, produciéndose un aborto precoz, como queda dicho.”

Aparece aquí, una palabra, levonorgestrel, que, como veremos más adelante, presenta un significado clave en toda esta historia.

¿Por qué entonces se afirma en algunos sitios que este tipo de pastilla no es abortiva? Porque se basan en la declaración de la OMS sobre en qué momento se produce un aborto:

“Los folletos de ‘Sexo con seso’, la Federación de Planificación Familiar, Cruz Roja, el equipo Daphne, la SEC, y, por supuesto, Schering niegan que la píldora del día después sea abortiva. Se basan en la declaración de la OMS de que no es aborto hasta que se produce la implantación. Sin embargo, conviene recordar que la OMS es un organismo político, no científico, y que el 100% de los libros de embriología señalan el comienzo de la vida humana en la concepción, no en la implantación. Y en los prospectos de la PDD se reconoce su carácter ‘antiimplantatorio’. Es decir, que en los casos en que se haya producido la fecundación, hay aborto. Y esto puede ocurrir en el 75% de las ocasiones, según señala el Dr. Justo Aznar”.
(lanacion.es/2008/03/01)

Seguramente os preguntaréis en qué se basa la OMS para semejante afirmación. La explicación, o manipulación, podemos encontrarla aquí:

“En concreto, se proclama que la píldora no es abortiva. Todavía lo leíamos ayer en Diario de Navarra: ‘La Organización Mundial de la Salud asegura que no tiene efectos abortivos’. Es correcto, pero, para poder decirlo, la OMS ha tenido antes que torturar las palabras y hacerles confesar lo que no querían decir. Hace casi 30 años, encargó la OMS a un grupo de expertos que cambiara la definición de concepción. La cosa era necesaria para poder dejar el campo libre a la anticoncepción. Se sabía, y sobre todo se veía venir, que muchos anticonceptivos impiden la anidación de los embriones y, con ello, acaban con la vida de seres humanos ya concebidos. Los expertos hicieron un cambio muy sutil: dijeron que, en el futuro, concepción no sería ya lo mismo que fecundación, sino que el día primero de la existencia se retrasaba al momento de la implantación del blastocito en el endometrio. Con el arreglillo, la vida y, con ella, el comienzo del embarazo se retrasaban del día 1 al 14. Y, como el aborto es la interrupción del embarazo, ya no podía haber abortos antes del día 14. Sería incorrecto, a partir de entonces, llamar aborto a la destrucción de embriones de menos de 14 días de edad. Unos hicieron caso, otros nos negamos a dejarnos engañar.”
(Gonzalo Herranz. Profesor de Ética Médica. Universidad de Navarra)

Para mayor seguridad sobre el carácter abortivo de estas píldoras, vayamos a un prospecto de la píldora April, fabricada por los laboratorios que elaboran y comercializan estas píldoras:

COMPOSICIÓN
Cada comprimido recubierto contiene:
Levonorgestrel...................................................................................................0, 100 mg
Etinilestradiol.....................................................................................................0, 020 mg
Excipientes: betaciclodextrina, celactosa, almidón de maíz, croscaramelosa sódica,
dióxido de silicio coloidal, laurisulfato de sodio, lactosa monohidrato, estearato de magnesio, amarillo ocaso laca alumínica y Opadry YS-1 blanco.................................c.s.
ACCION TERAPEUTICA
Anticonceptivo estro-progestacional monofásico.
INDICACIONES
Anticoncepción hormonal.
ACCION FARMACOLÓGICA
El efecto sinérgico de uso combinado de estrógenos y progestágenos desde el comienzo del ciclo ovárico, inhibe la secreción hipotalámica de la hormona liberadora de gonadotrofinas (GnRH). Este mecanismo interfiere con el eje hipotalámico-hipofisario-gonadal y con la secreción de gonadotrofinas. Específicamente, los progestágenos inhiben la liberación luteinizante (LH), necesaria para la ovulación, y los estrógenos inhiben la liberación de hormona folículoestimulante (FSH). Como resultado de estos cambios, generalmente se inhibe la ovulación. Otros efectos incluyen el retraso madurativo del endometrio y la inhibición de la licuefacción del moco cervical que se produce durante el período ovulatorio. APRIL genera efectos que se asemejan al ciclo hormonal fisiológico, permitiendo un mejor control del ciclo.
Los anticonceptivos orales combinados constituyen el método anticonceptivo reversible más efectivo que se conoce.
(gador.com)

Comprobamos que aquí aparece la palabra mencionada anteriormente, levonorgestrel, que, como leíamos, “altera la receptividad de endometrio impidiendo que el embrión siga su desarrollo y pueda implantarse, ya que a la mucosa uterina se la altera de forma tal que le faltan vasos sanguíneos, consistencia (esponjosa) y espesor. Así, el ‘terreno’ no es apto y la implantación no es exitosa, lo que provoca la muerte del embrión. Ésta es entonces la acción abortiva del levonorgestrel, que, por lo precoz de la misma, seguramente pasará inadvertida a la madre”. Aunque el prospecto del medicamento no lo reconozca de forma explícita y hable sobre todo del efecto anticonceptivo de estas píldoras, podemos leer al final que “Otros efectos incluyen el retraso madurativo del endometrio y la inhibición de la licuefacción del moco cervical que se produce durante el período ovulatorio”.

Vemos, pues, que el endometrio, es decir, la mucosa que cubre el interior del útero para alojar al cigoto permitiendo su implantación, resulta alterado e imposibilita que el embrión pueda seguir su curso normal y muera. Comprobamos que lo afirmado en el artículo inicial se corresponde con el prospecto de los laboratorios que fabrican esta píldora. Estamos en condiciones de afirmar, por tanto, que la llamada ‘píldora del día después’, además de un efecto anticonceptivo, posee también un efecto abortivo.

viernes, 28 de agosto de 2009

Esa luz que nunca tuvo


No, no había pasado por ella el tiempo. Sus facciones se dibujaban ante él tal como las recordaba, con los pómulos marcados y ese pelo corto y negro que enmarcaba una perenne sonrisa, con esos ojos que parecían abrir de par en par las ventanas del alma. Sin embargo, lo más sorprendente de todo era el hecho del volver a verla, de tener de nuevo ante sus ojos esos rasgos que creía definitivos en las habitaciones del recuerdo, esos aposentos cerrados para siempre por las llaves del tiempo.

Casi se le escapaban las lágrimas al contemplar con vida aquellos años, aquella luz que, aunque volvía a nombrar de nuevo las cosas, sabía completamente vedada. Imaginaba cómo habría podido ser su vida junto a ella, el roce de esas manos capaces de aliviar la tristeza de las horas; y se preguntaba qué destino o mala estrella era el suyo, que le había privado de tantos sueños trazados.

Tan absorto estaba en sus pensamientos que a punto estuvo de olvidar que lo que estaba viendo era una película y que la chica no era ella sino una actriz que asombrosamente siempre se le había parecido como una gota de agua a otra, que ese tiempo que ahora cobraba vida no era sino un intento amargo del alma de penetrar en esa luz que nunca tuvo.

lunes, 24 de agosto de 2009

Coser y... curar


Seguramente no sea tan fácil como la frase a la que alude el título de este escrito, pero al menos así lo parece tras enterarse uno de las hazañas del doctor Pedro Cavadas, el cirujano que, con un trasplante de cara, mandíbula y lengua en el hospital La Fe de Valencia, el primero del mundo de estas características, nos ha colocado en primera línea de este tipo de intervenciones. No sé si finalmente la operación será un éxito –las previsiones son optimistas, los médicos esperan poder dar el alta a este paciente en menos de diez días-, pero a mí lo que me parece no ya un éxito, sino un auténtico milagro, es que alguien se atreva a coger la aguja y ponerse a echar un remiendo al rostro de una persona.

Antecedentes no le faltaban a este mago de la cirugía, no en cuanto al rostro humano, pero sí en lo referente a otras partes de nuestra anatomía. Como el caso de un paciente al que hace tres años reimplantó la pierna derecha, amputada en un accidente. Pues ahora cojo la pierna y te la pongo en la ingle. Y ahora en el tobillo derecho, que todavía no está listo el muñón. Parece cosa de película, de algún científico loco, pero esto fue literalmente lo que hizo el doctor Cavadas con esta persona, malabarismos quirúrgicos que al resto de mortales se nos escapan.

En el caso que nos ocupa, la primera parte –y la más difícil- del proceso fue la extracción del rostro del donante. A continuación, tras proceder a la identificación de los nervios, las venas y las arterias del receptor, se pasó a encajar las diferentes piezas, especialmente la lengua, que, con un mayor número de terminaciones nerviosas, era el órgano más delicado; y, con ella, la mandíbula y la parte inferior del rostro hasta el cuello. Por último, se procedió a cerrar la piel.

Al paciente ahora le aguarda un largo y duro proceso de recuperación física. En un año tendrá que recuperar la movilidad en la lengua, el habla, la capacidad de tragar, el gusto y la sensibilidad. En cambio, la parte psicológica ya parece superada. “Se ha mirado al espejo, se ha reído, está encantado”, explicaba el doctor Cavadas. Esta sonrisa recuperada, con independencia del resultado final de la intervención, me parece ya todo un éxito; la esperanza es algo que no tiene precio, y más después de once años de calvario, como era el caso de este paciente.

Felicidades, pues, para el doctor Cavadas y para esta persona que ha logrado ver la luz tras largos años de desesperación. Felicidades también para nuestra medicina que, al menos en este tema de los trasplantes, se coloca en la vanguardia mundial. Por último, uno no puede dejar de formularse cierta pregunta maliciosa cuando comprueba los avances de la medicina actual, y más si piensa en el inquilino de la Moncloa: ¿para cuándo el trasplante de cerebro?

miércoles, 19 de agosto de 2009

Un pedazo de sol


Me ha costado encontrarla, pero la noticia existía, pude verla ayer en Telemadrid. Perdida en el maremágnum de sucesos que nos inunda cada día, he querido rescatarla para mostrar que no es sólo mal lo que nos rodea, que a veces un pedazo de sol visita esta tierra en penumbras en la que vivimos y nos hace reconfortarnos con lo mejor de nosotros mismos.

Ayer, en el último encierro de las fiestas patronales de Leganés, se vivieron momentos dramáticos cuando un joven de 21 años resultó corneado a la entrada de la plaza y perdió temporalmente el conocimiento, segundos antes de que llegara el resto de astados. En esos instantes, David Rodríguez, otro joven que también corría el encierro, no se lo pensó dos veces y arrastró al caído a un lugar seguro, lejos de los pitones que aún faltaban por llegar.

Es difícil mirar el horizonte cuando lo que está en juego es nuestra propia vida. Sin embargo, esta persona tuvo tiempo de mirar al suelo y descubrir que allí yacía un desconocido –ese al que también conocemos como prójimo- cuya vida corría peligro, y no dudó en arriesgar la suya para salvarla. Por fortuna, no todo son crímenes, robos o violencia doméstica. De vez en cuando un claro en el bosque nos permite ver el sol y darnos cuenta de que estamos llamados a misiones más altas, de que hay un camino de la luz que debemos recorrer y que éste pasa indefectiblemente por el prójimo. Qué sueño más limpio el de aquel que ha salvado una vida. Qué noche de estrellas para quien tiene la conciencia tranquila. Gracias, David.



viernes, 7 de agosto de 2009

Esto es un atraco

Nota entregada por un atracador a la cajera de un banco:

“No sé ponga nerviosa ni dé la voz de alarma. Esto es un atraco. Lo que me tiene que entregar no se encuentra en billetes de 10, 20 ó 50 euros. Es algo valioso que sólo usted posee. No, no toque el bolso; no se encuentra ahí. Ya le he dicho que se tranquilice. Lo que busco lo lleva usted puesto en este mismo momento. Tampoco se mire la ropa. Lo que quiero lo tiene debajo de la blusa, debajo de la piel, y es para muchos el verdadero astro que da vida a esta tierra, cuya posesión alivia el paso de las horas. Ya habrá imaginado a qué me refiero, ¿verdad? Quizá llegue tarde, quizá otro ladrón se me haya adelantado y me tenga que marchar con la bolsa vacía; pero es el último intento para remediar la pobreza de mis manos, esta ausencia de caricias. No levante aún los ojos, por favor; no soportaría su mirada sin respuesta. Déjeme antes decirle que es usted un ángel, que todas las mañanas la observo pasar desde la cafetería de la esquina y con eso ya tengo alimento suficiente para todo el día, que nunca otros pasos vistieron de ese modo la mañana y que en mí hallaría el viento más leal y sincero. Ahora tiene dos opciones. Bien devolverme la nota sin levantar los ojos, en cuyo caso yo me iré tal como he venido, con la bolsa y el alma vacías; o bien devolvérmela con la mejor de sus sonrisas, en cuyo caso, y si resisto esa mirada, supondré que de toda esta locura ha nacido una luz con la que emprender al menos el camino. No intente engañarme, se lo ruego; tal vez mientan sus palabras, pero el brillo de sus ojos la delataría. Gracias.”

martes, 4 de agosto de 2009

Un cura de aldea

Se cumple hoy el 150 aniversario del tránsito del Cura de Ars, motivo por el cual Benedicto XVI ha decretado que el año presente sea considerado como Año Sacerdotal. Pero ¿quién fue en realidad este santo para que haya sido propuesto como modelo de sacerdotes? Juan María Vianney, que así se llamaba nuestro cura, nació cerca de Lyon en 1786. Su paso por el seminario no fue excesivamente brillante debido a su más bien baja capacidad intelectual; sus superiores se vieron obligados a levantar la mano en los exámenes para que pudiera concluir su preparación para el sacerdocio. Sin embargo, estas ayudas que recibió no fueron de forma gratuita: Juan María era tan buena persona que a nadie se le pasaba por la imaginación que la Iglesia pudiera dejar escapar a un cura tan extraordinario.

¿Adónde destinarían a este sacerdote de escasas luces intelectuales que tampoco se mostraba especialmente dotado para la predicación? La solución la encontraron en una aldea, Ars, perteneciente a la diócesis de Belley. Pensaron que allí se iba a encontrar en su ambiente, rodeado de gente sencilla que no le plantearía grandes interrogantes y a la que sólo tendría que atender en las cosas cotidianas de la vida y de la muerte.

Mas al poco tiempo, la sorpresa. Ars se estaba convirtiendo en un foco de atracción para toda Francia y desde la corte parisina llegaban hasta la aldea gentes del más alto linaje que buscaban en Juan María un consejo certero, una absolución misericordiosa y una guía que los ayudara a superar sus propios defectos y las más difíciles situaciones. El cura rural era, a los ojos de todos, un santo y a la gente no le importaba guardar cola durante horas para beneficiarse de él, para poder confesarse con un hombre que, sin saberlo él mismo, era una avanzadilla del cielo en la tierra.

Su vida estaba hecha de mortificaciones, oración y trabajo. Era sencillamente un sacerdote dedicado en exclusiva a todo lo que suele hacer un sacerdote: preocuparse por el alma de sus feligreses y atender a quienes acuden a él con todo tipo de necesidades. Las cartas y las catequesis que nos ha dejado escritas transpiran honradez, sentido común, espiritualidad y ese toque de mística del que sólo están dotados los más grandes. En una catequesis sobre la oración podemos leer lo siguiente: “El hombre tiene un hermoso deber y obligación: orar y amar. Si oráis y amáis, habréis encontrado la felicidad en este mundo”. Y más adelante añade: “Nosotros, por el contrario, ¡cuántas veces venimos a la iglesia sin saber lo que hemos de hacer o pedir! Y, sin embargo, cuando vamos a casa de cualquier persona, sabemos muy bien para qué vamos. Hay algunos que incluso parece como si le dijeran al buen Dios: ‘Sólo dos palabras, para deshacerme de ti.’ Muchas veces pienso que, cuando venimos a adorar al Señor, obtendríamos todo lo que pedimos si se lo pidiéramos con una fe muy viva y un corazón muy puro.”

No, no era tan retrasado como pudiera parecer en un principio el buen cura de Ars. Sabía cuáles eran las cosas más importantes en esta vida y sólo se limitaba a ponerlas en práctica. “Mi secreto –decía él- es sencillísimo: dar todo y no conservar nada”. Por su bondad, por su dedicación en cuerpo y alma a sus feligreses, la Iglesia no dudó no sólo en canonizarle, sino incluso en proponerle como modelo y patrono de los sacerdotes diocesanos, especialmente de aquellos que llevan adelante un sacrificado y poco conocido trabajo en las parroquias.

sábado, 1 de agosto de 2009

Arderéis como en el 36


A nadie se le escapa que estamos viviendo una época de laicismo feroz, donde las creencias religiosas de uno, en especial si se encuentran bajo el cobijo de la Iglesia católica, son una y otra vez vilipendiadas desde distintos frentes. Pensaba, sin embargo, guiado quizá por el deseo de que la sangre no llegase al río, que algunos episodios, como el de las botellas de gasolina sobre una iglesia de Majadahonda, eran sólo hechos aislados producto de algún loco, y quizá puedan serlo en alguna ocasión. Sin embargo, mucho me temo que este hecho, como las pintadas aparecidas en algunas iglesias de Barcelona en el aniversario de la Semana Trágica, sea la consecuencia de la campaña de acoso contra los católicos que estamos padeciendo.

Así parece desprenderse del informe del Observatorio de Antidifamación Religiosa (OADIR), presentado el jueves de la semana pasada en Madrid. “En la sociedad española se está desarrollando, no por casualidad, sino impulsado por ciertos actores de la vida pública, una oleada de anticatolicismo feroz, so capa de tolerancia y progreso”, recoge el texto. Algo que en el último año hemos podido comprobar “no sólo en la calle o en los medios de comunicación, sino, lo que es más preocupante, en algunos partidos políticos, en declaraciones de miembros del Gobierno y en sentencias judiciales [...] de tal manera que el ciudadano español sufre una persecución que le lleva a odiar a la Iglesia católica”.

El informe, que se puede descargar desde la página http://www.oadir.org/, recoge algunos de los últimos episodios de difamación religiosa y ataques a la Iglesia, como las acciones contra las iglesias de Madrid y Barcelona referidas anteriormente, las cajas de cerillas que repartieron las feministas del “barco del aborto” con el lema “la única iglesia que ilumina es la que arde”, la campaña desatada por los viñetistas del diario “Público”, Fontdevila y Vergara, con más de 70 viñetas anticlericales en menos de diez meses, o la proposición no de ley de ERC contra el Papa por sus declaraciones sobre el sida.

Los ataques actuales serían, según el Observatorio de Antidifamación Religiosa, el resultado de un largo proceso que se resume en las siguientes etapas:

-Se ridiculiza a la fe y a sus símbolos.
-No se tienen miramientos a la hora de mofarse de los sentimientos religiosos de los creyentes.
-Se pasa al ataque verbal.
-Comienzan los ataques físicos, primero a los edificios y bienes muebles e inmuebles de los cristianos.
-La violencia contra los cristianos se incrementa y afecta también a la integridad física de los creyentes, o se llega incluso a su asesinato.

Hace poco leía la noticia de una cristiana que había sido ejecutada en Corea del Norte por el “delito” de repartir biblias. Tampoco hace tanto tiempo de cuando un hecho semejante, igual que la ostensión de cualquier otro símbolo religioso, podía acarrear la muerte en España. ¿Hacia dónde nos dirigimos? ¿Tan lejos quedan en la memoria los episodios del año 36, o es que algunos quieren precisamente hacernos volver a esa época? Quien juega con fuego termina quemándose, y todo este odio que se está sembrando quizá no tarde mucho en producir sus frutos; algunos, en realidad, ya los estamos recogiendo. Un poco de sensatez, por favor. Si, tras los últimos actos vandálicos, las personas responsables de las últimas campañas anticatólicas tuvieran dos dedos de frente, cejarían en sus ataques. No creo que sea mucho pedir. Por el bien de todos.