lunes, 30 de abril de 2012

Los que no son noticia


«Con motivo del combate acaecido el 7 de marzo de 2012, quiero felicitar a los componentes de la IIIª Sección de la TF 1ª Legión por su meritoria actuación, en especial los que se relacionan a continuación:

Teniente Ramón Prieto Gordillo. Jefe de la III Sección. Reaccionó de forma ejemplar. Dirigió el fuego de sus pelotones, distribuyendo los fuegos propios y solicitando apoyo del Pelotón de Morteros para hacer frente al fuego enemigo. Mantuvo la calma, transmitiéndola a sus subordinados. Coordinó la evacuación del herido, y realizó el repliegue de forma ordenada y coordinada.

Sargento José Moreno Ramos. Jefe del 3er. Pelotón. En cuanto recibe información sobre un hombre suyo herido en el cuello comprueba que su pelotón responde al fuego, realiza fuego rápido de supresión y abandona su pozo bajo fuego enemigo para atender personalmente al herido, que se encontraba cuarenta metros al sur. Mantuvo la calma en todo momento y la transmitió a sus subordinados. Su actuación en la atención de las heridas de uno de sus hombres, cortando una abundante hemorragia bajo fuego enemigo, fue determinante para salvarle la vida.

Cabo 1º José Manuel Gómez Santana. Jefe del equipo de tiradores de la compañía. Suprimió los orígenes de fuego enemigos realizando fuego de Barret y de Fusa, designó objetivos al jefe de sección, corrigió el fuego de mortero. Atendió a su binomio (compañero observador) cuando quedó cegado por la tierra a consecuencia del fogonazo del Barret. Mantuvo la calma en todo momento, siendo su actuación fundamental y clave para hacer frente al enemigo.

Cabo 1º José Miguel Ortega. Jefe del 1º Pelotón. Realizó de forma precisa fuego de mortero contra dos objetivos, exponiéndose al fuego enemigo para realizar fuego con eficacia, dirigiendo el fuego de su pelotón para que se le apoyase cuando se exponía al tirar con el mortero. Saltó de su posición, avanzando al descubierto para ocupar una mejor posición de tiro. Colaboró en la evacuación del herido, manteniendo la calma en todo momento.

Cabo Fernando Carrasco Ibriani. Jefe de Escuadra, tirador de MG42. Realizó fuego eficaz contra tres orígenes de fuego enemigos, manteniéndose firme sobre su ametralladora sin cesar en su apoyo en ningún momento. El jefe de Sección observa cómo el fuego de su ametralladora cae sobre un insurgente a 250 metros. Designó al jefe de su Sección los cuatro orígenes de fuego enemigos. Informaba del consumo de munición, dosificando los últimos 250 cartuchos, haciendo fuego sólo contra objetivos claramente identificados. Mostró un control total de la situación.

Iván Castro Canovaca. Fusilero del 3º Pelotón. Herido en los primeros segundos del combate, mantiene la calma y pide a su jefe de Pelotón que lo deje solo y acuda a su puesto nuevamente. Cuando su jefe de Sección le decía que estuviera tranquilo, que volvería a España a ver nacer a su hija, respondió que eso no le importaba en ese momento, que lo que quería era seguir en su puesto. No perdió en ningún momento la compostura, evitando ser un problema más en aquella situación»
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viernes, 23 de marzo de 2012

Primavera


Lo primero que pensé fue que eran las hojas del pruno, que alfombraban el suelo tras los últimos vientos. Luego, me di cuenta de que era nieve lo que había caído, aunque tampoco estaba mal para el primer día de primavera: se han caído las flores del sueño y algo más tangible está a punto de aparecer en la tierra que despierta, regalo para el espíritu, maná para el alma hambrienta tras el invierno. Nunca deja de sorprender la primavera. Crees que han vencido las sombras, que se antojan definitivas las ramas desnudas, y, de pronto, ahí la tienes a la puerta, como una boda que pasase por tu calle o un ángel que preguntase por el cielo perdido. Lo primero que piensas es qué vas a ponerte para esta fiesta inesperada, porque descubres que tú también estás invitado; si tienes tu sonrisa limpia y el alma adecentada, y si aún es posible el viejo anhelo. Luego, quizá pienses que es imposible que algo brote en tu piel regada de cicatrices. Pero, aun así, qué bello es el horizonte para tu tristeza, qué hermosos los ramos para tu silencio, qué blanco el vestido de la dama, cuando parece que vuelve.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Quédate con el cambio


EN LA PANADERÍA
 
Buenos días.

Quería medio kilo de luz de tus ojos. No la de los lunes, sino esa del universo que traes a veces, ya sabes.

Cuarto de sonrisa. No me llevo más porque de esto voy cargado todos los días.

También, cinco segundos de roce de tus manos, si puede ser. Es tan poco lo de cada día al darme el cambio que no sé si tendrás existencias.

Por último, echa un poco más en la bolsa de las palabras, además del "hola" y el "hasta luego" de siempre. No, no importa que sean sobre el tiempo o sobre si hay sitio para aparcar, me conformo con poco.

Te pediría también ese beso de chocolate de la vitrina, y quizá aquel roscón de abrazo, pero el médico me ha diagnosticado una dolencia del corazón, no recuerdo cómo la ha llamado, y me ha dicho que tenga cuidado con esta clase de alimentos. Puede que incluso lo que me llevo hoy sea mortal para mí. Pero no importa.

Como no tengo suelto, te doy todos los segundos de hoy, de mañana y del resto de mi vida. Quédate con el cambio.

martes, 28 de febrero de 2012

Pasaba por aquí


No sé muy bien qué decirte. Hace casi tres años pasaste por mi tierra triste y cansada y la llenaste de pájaros y extravíos, la prisionera ilusión de quien sabe que nunca podrá mirarte a los ojos. Luego, como el resto de astros, proseguiste tu órbita hacia quién sabe qué cielos o silencios infinitos. Hoy me he atrevido a mirarte de nuevo para felicitarte por tu cumpleaños. No sé los que cumples, aunque lo suponga. Tampoco importa demasiado, porque he visto que sigues conservando ese aire de eterna Lolita. Quizá tampoco importen estas palabras que no conocerás, un silencio en la noche o un susurro en la lluvia. Pero pasaba por aquí y eran lo único que tenía.

A Natalia Vodianova,
Muchísimas felicidades.

martes, 31 de enero de 2012

¿Qué delito?



¿Qué delito cometí
escribiéndote unos versos,

si una esquina en tu universo
solamente pretendí?


A los ojos que yo vi
pronto quise ser converso,

a su fe, a tu rostro terso

donde ciego me perdí.


Dime entonces si es pecado

cantar a un rostro bonito

para al sol poner candado,


y en mi silencio, contrito,
tan sólo diré apenado
que mirarte es un delito.

viernes, 23 de diciembre de 2011

El misterio del dolor

 ¿Por qué una persona lleva estudiando y trabajando toda su vida para conseguir una meta y, cuando cree que la ha conseguido, se desmorona todo como un castillo de naipes de la noche a la mañana? ¿Por qué, si Dios es bueno, acepta que un muchacho se mate en un coche la víspera de su boda, dejando destruidos a todos los suyos? ¿Por qué, de igual forma, un feliz  padre de familia abandona a los suyos tras una cruel y rápida enfermedad?  ¿Por qué sufro yo? ¿Qué he hecho yo para merecer mi enfermedad o mi abandono? ¿Qué culpa tienen los niños inocentes? Son preguntas que todos nos hacemos y ante las cuales es difícil encontrar una respuesta. Y es que el dolor es un misterio al cual hay que acercarse "como uno se acerca a la zarza ardiente: con los pies descalzos, con respeto y pudor." Podemos intentar una aproximación a este problema y encontrar quizás algunas respuestas parciales, que seguramente nos abrirán otras preguntas, porque la respuesta última nunca la tendremos, porque "después de muchas palabras, el misterio seguirá estando ahí hasta que el mundo acabe."

Decía Juan Pablo II, en su encíclica sobre el dolor, que "el sentido del sufrimiento es un misterio, pues somos conscientes de la insuficiencia e inadecuación de nuestras explicaciones." Y Benedicto XVI, a las preguntas de una niña japonesa que sufrió el terremoto que asoló el pasado mes de marzo su país, respondía con otra pregunta: "También yo me pregunto: ¿por qué es así?, ¿por qué vosotros tenéis que sufrir tanto mientras otros viven cómodamente?" Aunque, como es lógico, encontraba en el dolor la oportunidad de encontrar a Jesús: "Y no tenemos respuesta, pero sabemos que Jesús ha sufrido como vosotros, inocentes, que Dios verdadero se muestra en Jesús, está a vuestro lado."

A este misterio del dolor intenta acercarse José Luis Martín Descalzo en su libro "Razones para iluminar la enfermedad" (Ediciones Sígueme, Salamanca 2009), que tengo entre mis manos, una recopilación de artículos que ya vieron la luz en la prensa en su momento o en diversos libros que los recogían y que ahora, con una temática común, aparecen reunidos en un pequeño volumen que debiera ser del interés de todos, porque nadie se encuentra inmune al dolor, y que me permito recomendar. No sólo aborda en él el problema del dolor ajeno, sino también el suyo propio, el que experimentó en los últimos ocho años de su vida. El dolor, que llama a todas las puertas y que eleva o aniquila, que oscurece los semblantes o ilumina corazones, herencia que tarde o temprano habremos de aceptar sin remedio. El dolor, ese compañero de viaje no deseado pero que tal vez nos enseñe algún camino con su áspera palabra.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Los pecados del César


Me decepciona, don César. Tanto doctorado y licenciatura para al final acabar haciendo... un panfleto protestante. Hasta ahora, todas las propuestas de sus seis artículos publicados pueden resumirse en una sola: España es una país que presenta un atraso secular en múltiples campos, y este atraso es debido a la influencia perniciosa de la Iglesia Católica, al contrario que en los países donde triunfó la Reforma. Así de simple. Gente mucho más preparada que yo ha contestado -y refutado, a mi entender- sus ideas como es debido, pero me va a permitir, y puesto que en alguna ocasión ya recibió de mí los más encendidos elogios, hacer unas breves puntualizaciones a su última entrega.
Dice en ella que "El concepto de pecado venial es teológicamente muy discutido y discutible –no aparece, por ejemplo, en la Biblia– pero no es ése un terreno en el que vaya a adentrarme ahora." Esto es falso, como ya le han dicho, pues en 1 Jn 5, 16-17 podemos leer: "Si alguno ve que su hermano comete un pecado que no es de muerte, pida y Dios le dará vida (...) Toda injusticia es pecado, pero hay pecado que no es de muerte." Aquí, como ve, encontramos la distinción entre pecados que son de muerte y pecados que no lo son, o, como dice la Iglesia, entre pecado mortal y pecado venial.
El hombre, como ser inmerso en la historia, presenta una dimensión social e histórica, y al mismo tiempo otra universal, que afecta al hombre como tal, sea cual sea el momento histórico. Lo mismo podría decirse de la moralidad, que es histórica puesto que el hombre es histórico, aunque no todo en ella está sujeto por la historicidad. El problema estaría en determinar a qué condición del hombre se refiere cada contenido de la moral. Para ello, y en palabras de Julián Marías, "una clave sería el concepto, tan desvaído en nuestro tiempo, del pecado venial -noción más inteligente de lo que se piensa-. Siempre he pensado que su tolerancia habría ahorrado muchos pecados mortales, y que significa la articulación entre lo permanente y cambiante dentro de la moral religiosa."
Menos desprecio, por tanto, don César, del pecado venial y más repaso de la Escritura y de la Historia, que parece mentira la cantidad de inexactitudes en una persona de su preparación, aunque todo es posible cuando sólo se mira con los anteojos del prejuicio.

Para más información:
Bruno Moreno Ramos (InfoCatolica):
(Falta la respuesta a la cuarta entrega, que no pudo escribir por problemas personales)
Pío Moa (Libertad Digital):